Sin palabras, aunque sea un cliché

Hay cosas que las palabras no alcanzan. La caminata que tuve el día de Navidad con Christian, Xime y Santi, no tiene palabras. De los días más felices de mi vida. Así, sin más. Fuimos a San Telmo, caminamos hasta un parque, jugamos con una bola de tela, comimos mantecados, y fuimos a una plaza hermosa, muy parecida al Viejo San Juan, a ver un baile de capoeira y esperar a que un grupo de candomblé de Uruguay, comenzara a tocar. Decenas de percusionistas con un multitud feliz bailó por horas. Nosotros los acompañamos hasta donde nos dio el cuerpo... Regresamos extenuados al centro. Y felices con un Día de Navidad, relax, en familia y bien musical. Que vivan los tambores!
Al otro día me encontré con Paula y su prima Gaby en la Cafetería Libertad, cerca de Recoleta. Allí hablamos de las luchas comunitarias, del arte en los barrios y de la posiblidad de trabajar acá y colaborar con su organización. Gaby habla el mismo idioma de Pau: entrega total.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio